Madre
Madre,
tú,
que me pariste,
que me pariste,
entre lamentos y dolores.
Y que fuiste tan fuerte,
que con sólo un soplo,
me sacaste de tu vientre.
Tú,
que con memoria de elefante,
la caída del primero
y ultimo diente,
me recordaste.
Madre,
tú,
que me regalaste,
que me regalaste,
la vida,
una noche de San Juan.
Yo,
hoy quisiera,
echar el tiempo atrás.
Y contigo,
recordar y recordar.
Pero,
hoy no puedo recordar,
sin llorar.
El camino fue tan largo.
Y tú,
hoy tienes,
la mirada tan corta.
Madre,
apretando aquellos dientes,
casi temblado,
hoy,
te estoy recordando.
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