La montaña
Apenas amanece el día
y ya estas vestida de alegría.
De lejos eres hermosa
y de cerca me embelesas.
Los rayos de sol,
gustosos son, de iluminar,
tus primeras horas del día.
Porque saben que tú los recibes,
con inmensa alegría.
Eres la primera en recibir,
una hermosa y dulce primavera.
En tu hermoso manto,
recibes alegría y llanto.
Nunca mis ojos vieron,
algo tan hermoso.
Como cuando te vistes de blanco,
nunca dices no,
ni al frío ni al calor.
Y hasta las nubes te tienen admiración
y te riegan con amor.
Te lo puedo decir o escribir,
en verso o en prosa.
Eres la montaña más maravillosa.
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